martes, 20 de noviembre de 2012

El Árbol de la Merced


Árbol Genealógico Mercedario a subasta

Una vez más la Revista Caminos de Liberación sale a la luz, y en ella se nos muestra el día a día y la inquietudes de nuestra Orden hermana.
En portada destacan la celebración del año de la Fe y los 50 años del Concilio Vaticano II. En su interior nuestro querido Arzobispo de Valladolid, Mons. Don Ricardo Blázquez Pérez nos exhorta sobre la Evangelización, indicando que es un buen camino para la libertad y para la liberación.

A continuación os dejamos con el artículo de nuestro querido amigo Mario, uno de los responsables de la revista.
Le agradecemos de antemano su colaboración y su ayuda incondicional.
Sucesor en Valladolid de aquellos otros hermanos mercedarios que tanto hicieron por el bien de la Piedad.

ARBÓL GENEALÓGICO MERCEDARIO
UNA LLAMATIVA ICONOGRAFIA DE LA ÉPOCA COLONIAL

Mario ALONSO AGUADO

Grandes y gratas sorpresas deparan, en ocasiones, las visitas a museos o exposiciones, la asistencia a salas de subastas o galerías de arte, los rastreos en anticuarios o casas de empeño... Siempre a la caza de la pieza mercedaria. El pasado mes de marzo una conocida casa de Madrid sacó a subasta un óleo sobre lienzo (226 x 185 cm.) que representa un árbol genealógico de la Orden de la Merced. Catalogado como una pintura de la escuela colonial del siglo XVII, con un precio inicial de salida de 5.000 euros fue rematado finalmente en 9.500.


La importancia y valía de la obra radica, no tanto en su valor artístico, cuanto en la rareza iconográfica de la misma. En efecto, existen representaciones de este tipo ligadas principalmente a las Órdenes mendicantes, franciscanos y dominicos, pero son muy escasas las dedicadas a la Orden de la Merced. Personalmente tenemos constancia de un grabado de 1610, ya desaparecido, del mercedario catedrático de la universidad de Valladolid, Fray Isidro de Valcázar, y que posiblemente influyó en los dos cuadros de José Risueño: Alegoría de la Fundación de la Orden Mercedaria y Santa María de Cervelló y la rama femenina de la Merced, pinturas que reflejan el árbol mercedario en sus dos ramas, la masculina y la femenina. Ambas se custodian hoy en el Museo de Bellas Artes de Granada. Ya en América, concretamente en las ciudades mexicanas de Toluca y Puebla, encontramos sendos lienzos del Árbol de la Merced. Por último recordamos también el Árbol de los Mártires Mercedarios de Valdivia, Chile.

Los antecedentes de este tema los hallamos en el Árbol de Jesé, un símbolo de la genealogía humana y divina de Cristo, basado en una profecía del profeta Isaías: “Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará” (11,1), en la que se afirma que el Mesías esperado será descendiente de Jesé, padre del rey David. La imagen expresada solía constar de tres elementos fundamentales: la raíz, la vara y la flor, respectivamente asociados a las figuras de Jesé, María y Cristo. La representación más común constaba de la figura recostada de Jesé, normalmente con los rasgos de un anciano de barba blanca, para indicar que era muy longevo cuando David, su octavo hijo, vino al mundo. Del cuerpo de Jesé, generalmente de su vientre, nacía un árbol, en cuyo tronco y ramas aparecían algunos de los ascendientes de Cristo (David, Salomón y María, entre otros) y por último la flor que es el propio Cristo. Pero esta imagen no siempre fue así. Desde finales del siglo XI y durante todo el siglo XII, el árbol de Jesé comenzó a combinar diversos motivos, sus figuras evolucionaron dejando su naturaleza sencilla para dar paso a otra mucho más compleja. Surgieron diversas variantes iconográficas. Para resaltar la naturaleza humana de Cristo, insistieron en la representación de sus antepasados carnales (los reyes de Israel). Para destacar su naturaleza divina complementaron la genealogía con los augurios de sus precursores espirituales (los profetas).

Con estas premisas de fondo, durante todo el siglo XVII se desarrollaron las iconografías propias de cada una de las principales Órdenes religiosas. Inusitado éxito alcanzaron, tanto en Europa como en América, los ciclos pictóricos de diversa temática: narraban la vida y milagros del fundador respectivo o de alguno de sus santos más preclaros, ponían de relieve alguno de los periodos más florecientes o leyendarios de su historia, o exaltaban a la Orden en su conjunto a través de la figura, mítica y simbólica, del árbol genealógico. Durante este periodo también se dio un cambio sustancial: se dejaron atrás las composiciones murales del siglo anterior y se sustituyeron por cuadros de gran formato de telas pintadas al óleo. La conjunción de la imagen con el texto escrito, los letreros y leyendas en la franja inferior de los lienzos, logró un adecuado método para llevar a cabo el adoctrinamiento y la propaganda que propiciaba el espíritu contrarreformista. Iglesias, claustros, escaleras y otras amplias dependencias conventuales, se convirtieron en los marcos idóneos para la exposición de estos grandiosos cuadros posibilitando así su visión y su instrumentalizada “lectura”.


Otro ejemplo mercedario

El caso del cuadro que nos ocupa, Árbol Genealógico Mercedario, presenta cierto deterioro y tiene pérdida de pinturas en alguna de las partes del mismo. Es una curiosidad iconográfica muy llamativa y original. Resulta especialmente interesante porque, como ya dije anteriormente, aunque existen representaciones de este tipo ligadas preferentemente a las Órdenes franciscana y dominica, son muy escasos los ejemplos dedicados a la Orden mercedaria. El protagonista del lienzo es San Pedro Nolasco, patriarca y fundador de la Orden de la Merced en 1218. Aparece tumbado en el suelo a semejanza de Jesé. De su vientre arranca un gran árbol. Las ramas que salen del tronco se dividen a derecha e izquierda guardando simetría axial, soportan a los diferentes santos, mártires e ilustres religiosos mercedarios que sustituyen aquí a los reyes de Judá, antecesores de Cristo, plasmados en el árbol de Jesé. En la parte superior y central destaca la Virgen de la Merced sobre un escudo mercedario con la corona real intencionadamente aumentada. Se pretendía demostrar así el patrocinio de la casa reinante en España con la Merced. A ambos lados, dos de los santos más notables de la Orden flanquean a la Virgen: San Ramón Nonato, cardenal, y san Pedro Pascual, obispo. Por el sentido de la ascensionalidad de la escena suponemos que este cuadro haya pendido de alguna de las escaleras conventuales de la Merced en América.

Por último hemos de apuntar que en la tradición mercedaria el Árbol, tiene un significado muy particular: El Olivo de San Pedro Nolasco, cuyas ramas simbolizan las distintas congregaciones e institutos que han ido naciendo del tronco primigenio de la Merced y sus frutos son los religiosos, religiosas y seglares que forman, en su conjunto, la Familia Mercedaria.

No hay comentarios: