lunes, 24 de septiembre de 2012

Ntra Sra de la Merced: Patrona y Fundadora.

LA ORDEN DE LA MERCED FUNDADA EN LA CATEDRAL DE BARCELONA

El 10 de agosto de 1218 en el altar mayor de la Catedral de Barcelona, en presencia del rey Jaime I de Aragón y del obispo Berenguer de Palou, se crea la nueva institución. Pedro Nolasco y sus compañeros vistieron el hábito y recibieron el escudo con las cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo de la corona de Aragón y la cruz blanca sobre fondo rojo, titular de la catedral de Barcelona. Pedro Nolasco reconoció siempre a María Santísima como la auténtica fundadora de la congregación mercedaria.

LA VIRGEN DE LA MERCED, LA FUNDADORA

El título mariano de la Merced tiene su origen en Barcelona, España, cuando muchos eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro de perder la fe . La Virgen de La Merced, manifesta su misericordia para atenderlos y liberarlos. La talla de la imagen de la Merced venerada en la basílica de la Merced de Barcelona es del siglo XIV, de estilo sedente, como las románicas. Talla extraordinaria e impresionante. El año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia el 24 de septiembre.

El carisma mercedario de liberar a los cautivos sigue siendo tan necesario como siempre.

LA COFRADÍA DE LA PIEDAD, se funda en el Cto de la Merced. Ella será la primera patrona de nuestra hermandad. Desde 1505 aproximadamente hasta muchos años depsués, casi mediado el S. XVIII, la relación entre cofradía y orden fue muy estrecha.

Agradecemos profundamente desde este blog la Oración dedicada a Nuestra Hermandad.
Durante la Eucaristía celebrada en la parroquia de Ntra Sra de la Merced, en el día de su fiesta principal, se nos recordó en la oración como parte integrante de las cofradías y hermandades surgidas al hilo de la espiritualidad mercedaria.
Gracias de corazón.

Hoy deseamos a la Orden de la Merced y los devotos de esta advocación, Feliz fiesta de Nª Sª de la Merced.

viernes, 21 de septiembre de 2012

San Antón: "sus panecillos y la rifa del marrano".


San Antonio Abad, imagen que presidía el Altar Mayor.

En el año 1791 la Cofradía de la Piedad se traslada a la Real Casa de San Antonio Abad, vulgo San Antón.
Ya desde sus comienzos nuestra hermandad se hizo cargo de la rifa del “Marrano Antón”.
En 1792 aparece la primera referencia sobre este asunto.

“Cabildo de 9 de Diciembre de 1.792: “la rifa del cerdo”

De la cual se hace cargo la cofradía, para el día de San Antón, ya que anteriormente lo llevaban a cabo los frailes y la desaparecida cofradía de S. Antonio, haciéndose también cargo de los festejos del día del Santo.
A finales del Siglo XIX y durante los primeros años del XX era un “espectáculo normal” ver las piaras de marranos que se situaban en distintos puntos de la ciudad.
Había cochiqueras en la calle Ferrari o Acera de San Francisco en sus dos esquinas, tanto en Teresa Gil como en Duque de la Victoria. También se situaban en la Plaza de España.

Nuestra Cofradía sacaba ciertos recursos para sufragar la escasa actividad que mantenía, todo se limitaba en esos años de ocaso para la Semana Santa, en acudir con la efigie del ECCE-HOMO, hoy en el Santuario, a la procesión del Santo Entierro en la tarde – noche del Viernes Santo y a preparar la Novena y fiesta del Patrón, cada 17 de Enero.

La Orden de San Antón, que fue aprobada por el Papa Honorio III y fue suprimida en España en 1787 por bula de Pío VI, llevaba en el pecho de su hábito negro, la cruz azul de Tau, y una campanilla.
Pues bien esa campanilla con el tiempo se fue colocando en el cuello del cerdo que se rifaba cada 17 de Enero, así aquellos que participaban del juego y del sorteo, podían contemplar con antelación el fabuloso “premio” que les podía tocar en suerte.

El Hospital de San Antón de Valladolid se derriba en 1791, justo cuando la Piedad se trasladó a su Iglesia. De hecho la Cofradía hizo gestiones antes de su derribo para poder situar su casa de hermandad en esas dependencias.
No prosperó. El Hospital que antes había atendido a enfermos de peste, de lepra, tiñosos y aquellos que sufrían ergotismo dejó de existir.

Tan sólo la Cofradía de la Piedad mantuvo la ayuda, durante el tiempo que pudo, a tiñosos y a enfermos con problemas de piel, en unas dependencias anejas al templo. Según se desprende de los gastos reflejados en 1871:

“*24 reales para curar a los tiñosos. *20 reales para el curandero.”

También era tradicional que la Cofradía encargase los “Panecillos de San Antón”, panes “antropomorfos” de cebada, centeno o trigo y que se regalaban a devotos y cofrades que acudían al templo a rezar al Santo.
Como hemos indicado en multitud de ocasiones, nuestra cofradía mantuvo su actividad, en clara decadencia si se quiere, pero manteniéndose activa. Nunca dejó de existir a mediados del XIX como apuntan algunos autores, eso no es cierto.

Baste recurrir al Norte de Castilla entre 1958 y 1972, para demostrar por tanto, que tanto la cofradía como la rifa del cerdo, aunque no vivían sus mejores momentos se mantuvieron y siguieron celebrándose.
Como anécdota, para concluir, mencionar que en Valladolid fueron muy famosos los panecillos de San Antón de la pastelería Suiza “Passini”, que estaba en la calle Constitución nº4 los de la panadería “Garcés”, en la calle Teresa Gil nº40 y los del Café Imperial.

Por es había unas coplillas y dichos en Valladolid sobre el día de San Antón y sus panecillos:

“Desde el viejo hasta el chiquillo, el día de San Antón, se dejan dar un capón por comer un panecillo”

Y aquel otro que decía:

“Oh! glorioso San Antón siempre te encuentro leyendo, si nunca pasas la hoja, ¿Qué coño estás haciendo?

martes, 18 de septiembre de 2012

Novena a Ntra Sra de la Merced.

Durante estos días del mes de Septimbre y concretamente desde el pasado día 16 hasta el 24, se celebre la Solemne Novena en honor a nuestra Madre de la Merced.
Comienza a las 7:30 de la tarde en la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced, ubicada en el Barrio de la Victoria. (C/ Saturno 21)
Todos los devotos de su advocación, así como parroquianos y amigos estáis invitados, así como a su fiesta principal que será el Lunes 24, día dedicado a Nª Sª DE LA MERCED.

Feliz Novena y Fiesta de la Merced.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Cien años de Merced en España (1918 - 2018)

Cien años de Merced, 1918-2018 (M. Aguado)


La Merced ha sido mucho más que una revista, son cien años de testimonio religioso y eclesiástico, social y cultural, desde la perspectiva de la Provincia de la Merced de Castilla. Cien años para recordar..., hoy que los mercedarios de un tipo o de otro iniciamos la Novena de la Virgen (para culminará el día de su fiesta, el 24 de septiembre).
Comenzó la obra de la Merced (de mano de San Pedro Nolasco) de una forma ya canónica hacia el año 1218 (aunque había comenzado de hecho hacia el 1202). Son ochocientos años de historia.

Comenzó esta revista (La Merced) hace casi cien año, y es hermoso recordarlo, evocando a su fundador, el P. Gaite que recorrió como misionero todas las tierras de Galicia, ofreciendo una palabra de fe y recogiendo en sus álbumes (editados en parte en un precioso libro)los monumentos y costumbres de la tierra (imagen del libro al final del post).
Retomando así los ochocientos años de la Orden de la Merced y los cien de la revista de ese mismo nombre, he querido publicar esta postal.

Mario Aguado ha publicado un estudio en el que recoge el desarrollo de la revista y ofrece una semblanza de su fundador, el P. Gaite.

A tan sólo 9 días de la festividad de Nª Sª de la Merced, co-patrona de nuestra hermnadad, os dejmaos con este interesante artículo, salido de la mano de mi gran amigo Mario y que ya ha sido publicado el  blog de Javier Pikaza, pues no va dirigido sólo para los amigos de la Merced, que son muchos, como por ejemplo nuestra cofradía de la Piedad fundada allá por el Siglo XVI dentro de los muros des desaparecido Convento Mercedario de nuestra ciudad de Valladolid, sino para aquellos que están interesados en los cien últimos años de la vida de la Iglesia en España. 

Todo lo que sigue es de Mario (¡gracias, como siempre!), todo quiero que sea un testimonio de cariño a la obra de la Merced en España y en el mundo.

Casi 100 años de la revista “La Merced” (1918-2018)
(En la actualidad, “La Merced-Caminos de Liberación”)

I. Introducción.
En el 2018 se cumplirán 100 años desde la aparición pública de la revista “La Merced”. En la ciudad gallega de Ferrol, al calor de los festejos conmemorativos del VII centenario de la fundación de la Orden de la Merced, salió por primera vez a la calle vinculada a la Orden Tercera, es decir, al mundo del laicado mercedario, de cuantos seglares participaban de nuestro carisma redentor y de nuestra espiritualidad mariana.
La revista se expandió por todas partes, se centralizó en Madrid, y las diversas ramas que forman parte del viejo olivo de Pedro Nolasco la hicieron suya, ya que el conjunto de la familia mercedaria se veía reflejada y reconocida en sus páginas.
1918 fue un mal año para muchas cosas, para casi todo, excepto para nacer, así le ocurrió afortunadamente a “La Merced”. En Europa los campos de batalla estaban teñidos de sangre, la Gran Guerra era cruenta, y cuando al fin llegó la ansiada paz, de mano de la Sociedad de Naciones, surgieron nuevas fronteras, nuevos países, nuevas doctrinas y remozadas expectativas. En este contexto, tras la I Guerra Mundial, comenzó su andadura nuestra revista.

100 años dan para mucho, hasta para nombres distintos. Primero fue “La Merced”, así, sin más. Tras la crisis posconciliar, motivada por un mal entendimiento del Concilio Vaticano II, resurge en 1971 con reforzado nombre, “La Merced-Fe y Actualidad”, y al fín, desde 1980, se publica como “La Merced-Caminos de Liberación” (LM-CL). 100 años dan para mucho, hasta para tener un par de suspensiones o paréntesis, el primero de 1936 a 1944 obligado por la guerra civil española; y el segundo, de 1976 a 1980 motivado por una crisis interna y búsqueda de nuevos planteamientos.

Cumplir 100 años desde nuestra primera aparición pública es evocar, sin falsos triunfalismos nostálgicos, nombres de religiosos eminentes que escribieron bellas páginas de teología o de historia, de filosofía o de arte, de marianismo o de poesía, de literatura o de pensamiento…y siempre bajo el prisma mercedario.
Cumplir casi un siglo de vida es evocar lo mejor de esta apasionante historia entre la revista y sus lectores, es agradecer el apoyo incondicional de nuestros colaboradores y bienhechores, tanto los de casa como los de fuera; de todos es el mérito de que LM-CL presente cada uno de sus nuevos números, atractivos en su presentación, mercedarios en su fondo y universal a través de sus campañas solidarias y redentoras.

100 años para dar gracias a Dios por el trabajo bien hecho, por la oportunidad única de llegar a tantos países, de adentrarnos en tantos hogares con una palabra de Merced y de Evangelio. Y también, como no, 100 años para pedir perdón por los errores cometidos, por las omisiones, por todo aquello que debimos hacer y no pudimos o no logramos realizar. Nosotros queremos seguir en camino, no solo vertiendo opiniones o gritando verdades, sino escuchando y acompañando al cautivo, a menudo herido y confuso, susurrando a sus oídos una palabra de libertad y de acogida.

LM-CL sigue siendo, posiblemente ahora más que nunca, un instrumento de evangelización, de muestra y expansión del carisma mercedario. La revista, editada por la Provincia mercedaria de Castilla y dirigida al conjunto de la Familia Mercedaria, sale a la luz gracias a ese equipo de colaboradores, hombres y mujeres de Merced, que desinteresadamente dedican parte de su tiempo a escribir en sus páginas, gracias también a los miembros del Consejo Asesor, a los que desempeñan trabajos de secretaría o de administración y a cuantos se dedican a su difusión y reparto.
La revista, en el conjunto de sus números editados, es referente de la cultura de la Merced, es la decana de las publicaciones mercedarias en España, y es un verdadero monumento literario de la Provincia de la Merced de Castilla.

II. La Revista: cinco épocas distintas y tres nombres diferentes para una misma publicación.

Nació en el año 1918 y se acerca ya al 2018, desde el variopinto e insólito presente, de difícil definición. ¿Sociedad de supremacía objetiva o subjetiva? ¿Esperanzada o desesperanzada? ¿De certezas o de oscuridades? Nuestro año lleva número de camiseta de principio de siglo, pero en aspectos parece año de siglo cansado y de gente sin excesivas ilusiones.

Desde nuestro hoy, “La Merced” mira hacia atrás y hacia delante gozosa y esperanzada con un recuerdo y mirada al camino: el camino, y el que desea y habrá que crear. Con todo respeto, no comparto del todo el receloso verso del poeta Antonio Machado: “Caminante, no hay camino/ se hace camino al andar”. Tampoco el otro: “Ayer soñé que veía / a Dios y que a Dios hablaba, / y soñé que Dios me oía…/ Después soñé que soñaba”. Personalmente pienso (en el sentido más fuerte) que se sueña cuando se siente o tiene la impresión de que Dios no te oye. Pienso que se hace camino al andar, pero hay un camino trazado, con Guía propio y con Destino asignado.

Primera época (1918-1936).- Nace “La Merced” por iniciativa del grupo de frailes Mercedarios que en Ferrol (La Coruña) de finales de la primera guerra mundial dirigen a la vez el Colegio y la Orden Tercera de la Merced, formada por los seglares o laicos que quieren vivir su fe al estilo de esta histórica Orden religiosa. Los colaboradores eran profesores, misioneros populares y personas de gran cultura y mercedarismo. En 1921 su sede se trasladó a Madrid, desde donde su staff de colaboradores y público se acrecentó. Con discurso sencillo y denso, con gran conocimiento de la sociedad de su época y de la historia mercedaria, orientaron a mucha gente.

Escriben serios y comprensibles artículos sobre espiritualidad y virtud cristiana, sobre historia de la Merced, sobre pensamiento, sobre sociología y literatura. Concluyó esta época con un acontecimiento sobradamente conocido. Guillermo Vázquez Núñez, uno de sus mejores colaboradores, autor de la primera Historia de la Orden de la Merced según las exigencias de la crítica histórica actual, publicó en la revista, cuando ya olía a pólvora, un artículo de gran valor testimonial con el título de “Renuncio a morir en cama”. No murió en cama. Se encontró con otros muchos entre los asesinados en Madrid durante la persecución religiosa que asoló España en 1936.

Segunda época (1944-1965).- Renace la revista con idéntico título y en buena parte con los mismos colaboradores (los supervivientes de la guerra civil), a los que se suman nuevas figuras, con la misma orientación y con parecida altura durante los primeros 12 años (1944-1956). De 1956 a 1965 decae un poco su nivel y su temática, tomando más bien el cariz de Boletín piadoso para lo que suele conocerse como “gente de iglesia” y “beaterio”. De cara a la gente con intereses intelectuales en las mismas áreas y sobre todo en el campo de lo mercedario se había fundado la revista “Estudios. Revista trimestral publicada por los Padres de la Orden de la Merced” (1945), para la que trabajan parte de los colaboradores de “La Merced”. Para uso interno, comienza a publicarse (1963) un Boletín Provincial, destinado a los frailes. Al inicio se edita como un suplemento de “La Merced”.

Tercera época (1966- 1970).- Deseando encontrar un lugar de cercanía al público mercedario, pero al mismo tiempo con carácter serio y en línea con la mentalidad posconciliar, un nuevo equipo lanza de nuevo a la calle “La Merced”, con colaboradores internos y personalidades de la cultura española. En la temática, lo mercedario pierde presencia y predomina la orientación intelectualista, en un conjunto al que no se le encuentra un alma. No atrae ni prospera como publicación autosuficiente.

Cuarta época (1971- 1976).- “La Merced-Fe y Actualidad”. Los mercedarios de la Provincia de Castilla (que no se circunscribe ni a las autonomías castellanas ni a España) de este momento no se resignan al silencio en el ámbito de la publicación religiosa y mercedaria, y deciden salir de nuevo a la calle con un título que complete el nombre anterior con la marca de su vocación específica. Surge así “La Merced-Fe y Actualidad”. La vocación de la Orden fue y quieren que continúe siendo la problemática de la fe y del cristiano en entornos de cautiverio, que no tiene nada de arcaico en la sociedad de nuestros días. La nueva orientación y el mismo título intentan cambiar la revista en una especie de “órgano teológico-pastoral del pensamiento y carisma de la Merced”, convirtiéndose “en voz de liberación a favor de los oprimidos por la fe y por los derechos de conciencia”. Por diversas circunstancias (entre otras, la crisis del propio director), tampoco salió a flote en el tiempo el nuevo programa, en sí valioso: su camino fue breve.

Quinta época (1980-hasta el presente).- “La Merced-Caminos de Liberación”. Con la quinta época, “La Merced” se inclina por otra orientación y, sobre todo, otro tipo de publicación, de más sencillez y cercanía a la realidad social y a la sensibilidad de la gente, dejando de ser lo que tradicionalmente se considera una Revista para transformarse en Hoja o Folleto, que nace con 8 páginas y crece con los años hasta sus 20 páginas actuales, de muy esmerada presentación. No pretende ser una “Revista” al uso, con artículos de varias páginas, en que se desarrollan diversos temas sobre cuestiones de interés: los de las épocas anteriores. Va a ser un arma de trabajo y de comunicación de actividades y para acciones concretas, con un mínimo de “doctrinalidad” o teoría.


Pudo haberse titulado “La Merced-Fe y Liberación”, enriqueciendo la faceta anterior con la marca de la Liberación, o “La Merced-Camino de Liberación”, destacando la nota mercedaria como camino singular. Emergió de las aguas con el nombre que tiene y que suscita otras referencias. Viene a ser una pantalla descriptiva y casi televisiva del mundo en que trabajan no solo los mercedarios, sino también los Institutos femeninos que se acogen al carisma de San Pedro Nolasco. La complementan desde ella, primero “Campañas Anuales” por alguna causa relacionada con la carencia de libertad y vulneraciones de la dignidad humana y, posteriormente, “Proyectos” varios en la misma línea. Desde el primer momento incorporó, como número último del año, un Calendario mercedario, que, desde la pared de la habitación de la casa o de la oficina, acompaña y guía al suscriptor o amigo. Más recientemente, se enriqueció con una colección denominada “Folletos Liberación”, que en formato menor y con 12-24 páginas ponían en contacto al lector con semblantes y cuestiones sociales y mercedarias. Antecedente claro de la actual “Colección Familia Mercedaria”.

Este es el recorrido de 100 años de una publicación que fue y es siempre “La Merced”, pero que ha asumido en el tiempo adjetivaciones o matizaciones diferentes, siendo la actual, por el título, la de la atención a la libertad y a la liberación de los cristianos y de todos los hombres y mujeres.



Larga vida a la publicación. Quien la siga no escaseará nunca de trabajo, de sentido en la vida y de posibilidades variadas, de hacer algo ventajoso por los demás, principalmente por quienes viven situaciones de cautiverio y falta de libertad.



P. Mario ALONSO AGUADO, O. de M.

Director de La Merced-Caminos de Liberación.



sábado, 18 de agosto de 2012

¿Estos estatutos recogen el sentir de todos los cofrades de la Piedad?


Nos hacemos eco de la entrada del blog de la candidatura de la  Piedad. Magnífica exposición, no podía haberse expresado mejor. Os dejamos con el artículo...


Entre el 15 de Agosto, fiesta de Ntra Sra de la Asunción o Virgen de Agosto, patrona de nuestra Cofradía y el 16 de Agosto, festividad de San Roque;  a tan sólo 7 días del 22 de Agosto, fecha del aniversario de fundación de la Piedad como hermandad penitencial, (serán entonces 434 años de presencia en la ciudad y diócesis de Valladolid), recibimos en nuestros correos particulares los nuevos estatutos de nuestra cofradía.
Tras varias lecturas detalladas y minuciosas  nos quedamos atónitos y perplejos por la redacción de los mismos.

¡Nos dicen que ya están aprobados ¡

O sea que esta vez los cofrades de la Piedad no podemos, en un cabildo convocado para tal asunto, dar el visto bueno con nuestro voto o rechazarles en su defecto.
Pero todavía es más sorprendente que el Arzobispado de Valladolid haya firmado y ratificado tal norma.
Queremos suponer y creer, y estamos convencidos de ello, que es un error y que no han rubricado con el sello de la Archidiócesis  de Valladolid nuestra “nueva” norma jurídica.
Porque es imposible que hayan dado de paso algunos artículos.

Por citar algunos de ellos: casi todo el capítulo XXII, referente al Cabildo de Elecciones. Sobre todo los artículos 100, 102, 103 y 107.  Éstos deben ser eliminados por completo.
Son conceptos y normas que atentan contra nuestra libertad como cofrades de la Piedad, contra nuestra libertad de expresión y contra nuestra libertad de poder pertenecer, si nos apetece, a cualquier otra hermandad, cofradía, agrupación musical, banda de música, sección de andas o a lo que se quiera pertenecer.

¿Nuestra Regla de Hermandad nos debe indicar si debemos o no pertenecer a cualquier otra asociación? Por supuesto que no.

Podrían darse de paso algún que otro artículo, como por ejemplo el artículo 98, que exige que en una lista cerrada se faciliten el nombre de 30 cofrades más 5 auxiliares, en  total 35, para formalizar la candidatura. ¡Ya son cargos¡ ¿verdad?
Podrían de igual forma pasarse por alto el 99 y el 101, que exigen también que los que conformen la candidatura lleven más de 10 años en la hermandad y continuados. O precisar tener más de 30 años para el proceso electoral.
¿Por qué?, ¿por qué es necesario tanto requisito?

Pero lo que no es admisible, lo que no es tolerable, lo que de ninguna manera es aceptable es que los artículos mencionados (100, 102, 103 y 107) formen parte de nuestros nuevos estatutos. Sencillamente porque no son democráticos ni cristianos.
Por explicarlo un poco, si eres de cofrade de la Piedad, pero:

1.-Eres miembro o hermano de cualquier otra hermandad o cofradía, pudiendo ser directivo, o pertenecer a su sección de andas o a su banda musical.
2.-O si también eres miembro de alguna agrupación musical relacionada con la Semana Santa.
3.-O simplemente te apetece pertenecer porque si a cualquier cofradía eregida canónicamente en la Archidiócesis de Valladolid.


!!! No puedes optar a formalizar una candidatura a nuestra cofradía de la Piedad ¡¡¡

Dudamos muy mucho que eso lo contemple al Código de Derecho Canónico y el Directorio de Cofradías de Semana Santa (más que nada porque este último si que lo hemos leído), que en su día firmó Don José Delicado Baeza en 1991.

Pero aún hay más, porque si incluso no has pertenecido a la Junta de Gobierno por un período no inferior a 4 años ininterrumpidos en los 8 años anteriores a la fecha de convocatoria del proceso electoral: TAMPOCO PUEDEN LOS COFRADES DE LA PIEDAD PRESENTARSE PARA PODER DIRIGIR SU COFRADÍA.
Si es que fuesen elegidos, pero por desgracia con estos nuevos estatutos será algo que jamás llegaremos a saber.

Esto es increíble, atenta contra la propia inteligencia de los cofrades, es antidemocrático y están fuera de cualquier lógica y razón humana. Y sobre todo fuera de todo sentido cristiano, caritativo y de hermandad.

Un grupo de hermanos cofrades queremos volver a optar a presentar una candidatura, ya por 3ª vez, si en las dos anteriores se nos pusieron todos los obstáculos del mundo en esta tercera las barreras parecen difíciles de salvar. Muchos de nosotros por diversos motivos, circunstancias de la propia vida y gustos personales pertenecemos a otras hermandades o asociaciones. ¿Sólo por esto ya no podemos presentar nuestra candidatura a la Piedad?
Muchos somos cofrades desde niños, llevamos más de 25 o 30 años en la Piedad, y el amor y cariño que sentimos por nuestra Madre es al menos igual, por no decir mayor, que los que han dirigido la Hermandad hasta el día de hoy.

Creemos, sin temor a equívoco, alguno que estos artículos se han pensado muy detenida y pormenorizadamente, que están confeccionados a medida y que se han redactado con premeditación y alevosía. Su único objetivo es impedir que algunos cofrades no pueda ni llegar a presentarse.
Hoy y aquí a falta de 2 meses para las elecciones recurriremos estos estatutos con el mayor de los respetos ante nuestro Sr. Arzobispo, de nuestra Archidiócesis de Valladolid.

1.-Por considerarles antidemocráticos y fuera de lugar. Y
2.-Porque no jugamos en las mismas condiciones de igualdad que los que han redactado estos artículos.

Pues éstos debieron ser redactados teniendo en cuenta las distintas sensibilidades y corrientes dentro de la Cofradía y no ha sucedido así.
Por eso lucharemos hasta el final, trataremos por todos los medios de presentar nuestra candidatura, ahora con más ganas si cabe. Aunque todo esto nos lleve, si se diese el caso a pleitear ante la justicia eclesiástica, o civil se así llegase el momento y tuviera que contemplarse esta opción.

Por otro lado y de igual modo nos parece que coartar nuestra libertad de expresión, mediante el art 107 es inconcebible. (Así como hacer mención en el art 63 a la ley de protección de datos: “Yo si puedo usar “tus” datos porque ostento el poder y mandarte información cuando me apetezca, pero tú no puedes usar “mis” datos porque atenta contra la libertad de las personas y es ilegal) .

En esta sociedad actual  y globalizada donde hoy en día cualquier medio de comunicación está al alcance de todos con sólo encender un botón, y no poder informar a nuestros hermanos cofrades mediante el medio que estimemos oportuno es un error mayúsculo. Este artículo tiene que ser eliminado de inmediato.
De la misma forma propondremos la eliminación y supresión de los artículos 15º, 17º, 25º, 26º y 28º.
La Junta directiva, que en su momento ostente la dirección de la Piedad, optará por la forma de procesionar a nuestras sagradas imágenes de la forma que crea más conveniente, y por supuesto a la hora y por las calles que crea más oportunas.
Proponer y obligar de antemano, en unos estatutos, la forma de hacer una procesión está fuera de lugar. Esto lo debería contemplar en su caso un Reglamento de régimen interno.

Para finalizar: 19 de Agosto de 2011, hace un año nos felicitábamos por la presencia de Nuestra Madre y su histórica Cofradía en la JMJ de Madrid, y vivir junto con otras hermandades de España un emotivo Vía Crucis presidido por el Papa, su S.S. Benedicto XVI, sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en este mundo.
También nos alegramos porque se nos haya concedido el título de “Muy Ilustre”.
Sí, todo esto está muy bien, pero al redactar estos artículos en qué y en quién han pensado, en que en algún momento otros cofrades puedan quitarles alguna vez del poder. Mal camino llevamos.

Hoy cuando deberíamos estar celebrando nuestra fiesta de gloria  y nuestro aniversario histórico de fundación, estamos ante el peor escenario posible como Hermandad.

Suplicamos e imploramos públicamente para que nuestro Arzobispado recapacite y retire estos estatutos, al menos, los artículos mencionados en este escrito.
Lo apropiado sería confeccionar unos nuevos donde todos nos sintamos acogidos.

Candidatura de la Piedad.
Valladolid, 22 de Agosto de 2012.
En el 434 aniversario de nuestra fundación como Cofradía Penitencial.

miércoles, 4 de julio de 2012

De la Cárcaba a Teresa Gil...

La Iglesia Penitencial de Ntra Sra de la Piedad se edificó entre las calles de Pedro Barruecos y Cárcaba, eso es conocido por muchos.
Y en ese lugar se levantó el templo penitencial, no obstante bien pudo haberse construido en la calle de Teresa Gil, en frente de la casa de las Aldabas.

Pues aunque en el Cabildo de 22 de Junio de 1642 se ratifica el acuerdo de compra entre Luis de la Rosa (Alcalde y Diputado) de la Cofradía, con D. Ernesto Cavallero, propietario de los terrenos ubicados entre las calles de Pedro Barrueco y Cárcaba. Y ante Pedro de Soto, que entonces era el que poseía el vínculo de los terrenos, e hicieron escritura de compra al precio de 6.000 Reales.

Bien pudo no haberse llevado a cabo. Pues algo debió ocurrir en esos años (1642/1647) dado que las obras no se iniciaban. En Cabildo de 24 de Abril de 1.647 el señor Manuel Pedrosa propuso otros terrenos en la calle de Teresa Gil, enfrente de las casas de las Aldabas.

“... se tomase el sitio que en esta ciudad en la calle de teresa xil enfrente de la cassa de las aldauas para que en el se edificase Iglesia de la dicha Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad para que de alli saliese la procession de disciplina que la dicha cofradía hace todos los años el Biernes Santo por la grande descomodidad de los pasos quando los sacan del convento de Nra Sª de la Merced.”

Pero como ya se había hecho escritura de compra por valor de 6.000 Rs en los terrenos antes mencionados, no ocurrió otra cosa que las obras comenzaran meses más tarde. Ya que en Cabildo de 2 de Junio de 1.647 se recaudaron 9.724 Reales, “para la obra que a comenzado para hacer yglesia y sala...”.

Otro recuerdo y anécdota para nuestra historia como cofradía.

viernes, 15 de junio de 2012

Valladolid está en deuda con Gregorio Fernández

VALLADOLID y GREGORIO FERNÁNDEZ:
Valladolid está en deuda con la memoria y el recuerdo de su gran escultor.
Si es cierto que últimamente se han realizado y programado actividades para recordarnos su figura y su extraordinaria producción artística.: Exposición organizada por la Junta de Cofradías de Semana Santa en 2008 y un Congreso sobre él, en ese mismo año, promovido por la Cátedra de Estudios de la Tradición (U.V.A), han sido ejemplo de ello.   Aún así Valladolid, ciudad en la que pasó practicamente toda su vida no ha saldado su deuda para con el maestro de maestros y el gran creador de modelos del Barroco español.
Los Vallisoletanos del XIX, que trataron de fomentar su imagen debatiendo propuestas e ideas, finalmente las dejaron en el olvido. No recuperaron ni salvaguardaron sus restos del Convento del Carmen, ni se hizo el monumento propuesto, ni la lápida en su memoria. Hoy todavía es posible recordarle en Valladolid. Pues como dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena".
GREGORIO FERNÁNDEZ (Sarria (Lugo) 1576 – Valladolid 22 de Enero de 1636).


Gregorio Fernández eclipsó la obra de otros artistas del momento y consiguió que durante un espacio de tiempo (1600 – 1635) la escultura fuese el arte más valorado en Valladolid y en España.
Este esplendor se debió en gran parte a que su producción artística iba pareja a la forma de entender la vida de la época y de vivir la religión. Fue, en esa época que le tocó vivir, un cristiano ejemplar, perteneció a varias cofradías, entre ellas a la de la Piedad.

Toda su excelente obra tuvo unos claros destinatarios:
Las 5 cofradías de Semana Santa de Valladolid y por supuesto las órdenes religiosas de ésta y otras ciudades: Carmelitas, Franciscanos, Dominicos, Jesuitas…
Aunque destaca una vinculación especial con la Orden del Carmen, trabajó muy estrechamente con ellas (Calzados y Descalzos) e indistintamente para conventos masculinos como femeninos.

Tuvo una gran relación con el Padre Orbea, provincial de Castilla y prior del Cto del Carmen Calzado de Valladolid. Además Gregorio Fernández vivió muy cerca de dicho Convento, en la esquina de la Calle San Luis con la Acera de Sancti Spiritus. Esto conllevó a que en 1622 el Maestro escultor adquiriese, tras pactarlo con los frailes carmelitas, una sepultura familiar.
Así pues tras su fallecimiento en 1636 fue enterrado en la capilla del Convento del Carmen.

¿Valladolid hizo lo posible por recuperar su memoria?

No está muy claro dónde estuvo ubicada dicha tumba, Manuel Canesi dice que “estaba junto a la pila del agua bendita” por lo que se deduce que debía estar muy próxima a la entrada de la Iglesia Conventual.
Otro autor, Matías Sangrador, la ubica al lado de la Capilla Mayor.
Y Floranes la coloca junto al “pilar toral del Evangelio”, numerándola como la tercera donde aparecía la siguiente inscripción:

“Esta sepultura es de Gregorio Fernández esculptor y de María Pérez su mujer y sus herederos y sucesores año de 1622… Y ahora es de D. Francisco del Nogal y Doña Teresa de las Dueñas y de sus herederos. Año de 1721”

García Valladolid recoge esta inscripción. Pero desgraciadamente tras la exclaustración y conversión del convento en Hospital Miliar la tumba del Maestro del Barroco se perdió para siempre.
Si se salvó de esta desafortunada pérdida la lápida de la tumba y el retrato del escultor. La primera se puede contemplar en el Museo de Valladolid;  el segundo, que se hallaba en el Convento del Carmen, actualmente está en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio.
Esta pintura debió estar situada en la Capilla de Nª Sª del Carmen. Ponz así lo afirma “estaba en la pared del crucero que corresponde al altar de Ntra. Sra. del Carmen”. Llegando a compararlo a obras de Velázquez, ya que  fue pintado por un gran pintor Vallisoletano Diego Valentín Díaz, alcalde y cofrade de nuestra hermandad.
Floranes también apunta este dato diciendo:

“…en la capilla de Nª Sª del Carmen inmediata al Evangelio hay un cuadro de hombre con golilla y pelo tendido de media talla y un letrero que dice: Gregorio Fernández insigne escultor natural del Reino de Galicia, vecino de Valladolid en donde falleció con grandes créditos de su habilidad y murió el año de 1636 a los setenta de su edad”

Este cuadro se salvó de los franceses gracias a D José Berdonces quien lo custodió en su casa hasta que en 1818 pasa a la Academia de la Purísima Concepción. Posteriormente los Carmelitas no lo reclamaron.
Se intentó años después recuperar sus restos y realizar una estatua o monumento en su honor:

“7 de Noviembre de 1848… se manifestó elevar un monumento a la memoria del insigne escultor Gregorio Fernández cuyos restos yacen sepultados en una de las capillas del Carmen Calzado… La Junta aprobó la idea…” presentándose un proyecto.

El 26 de Mayo de 1849 se propuso trasladar sus restos a la Plazuela del Museo y realizar allí el monumento. Pero al ser lugar público y profano se propuso un nuevo lugar, la Capilla del Palacio Real. Siendo bien acogida la idea desde la propia corte.
Pero al surgir dudas sobre la autenticidad de los restos y dónde estarían ubicados hace que esta idea se aplace.
Poco después se pensó en trasladarlos al Panteón Nacional, pero se empezó a debatir en el Valladolid de la época si Gregorio Fernández era merecedor de tal distinción por no ser un escultor contrastado.

En 1869 Se propuso un nuevo lugar, establecer un Panteón provincial en San Pablo y llevar allí sus restos. Sin éxito también, proponiéndose ubicar una lápida conmemorativa en su casa, que según los planos del momento correspondían con la que hacía esquina en la calle San Luis con la Acera de Sancti Spiritu. Hecho que tampoco se dio por no saber con certeza si la casa que se decía era realmente la del maestro escultor. Aunque si había alguna inscripción en la fachada que decía “aquí se hacen santos”.

El proyecto se abandona de nuevo, retomándose de nuevo en 1874 por el Ayuntamiento de Valladolid. Ahora se proponía ubicar lápidas conmemorativas en las casas de Berruguete, Gregorio Fernández y Juan de Juni. Actualmente sólo contemplamos la de Berruguete, en la fachada de su casa. Y los restos de Juan de Juni, al parecer, se encuentran en el Cto de las Dominicas de Santo Domigo de Guzmán.
En 1920 se recuerda por parte de la Junta de la Comisión de Monumentos que se va a derribar la iglesia del Carmen, indicando que aunque no se trata de un monumento de interés artístico, si lo tiene por contener los restos de Gregorio Fernández:

“30 de Abril de 1920: …y como esta allí enterrado, se desconoce el sitio exacto por haber desaparecido la capilla que lo cubría, no hay remedio de exhumarla para llevarlos a un lugar piadoso o de decoroso respeto, y de derrumbarse la Iglesia irían tan valiosos restos con los escombros".

Gregorio Fernández, el gran escultor del Barroco sin duda alguna, no tiene un lugar destacado en Valladolid, (sóle es recordado por una calle y un instituto) ciudad donde dejó su gran legado artístico.
Iniciativas, propuestas, proyectos, no vieron nunca la luz.


Hoy en pleno siglo XXI nos vanagloriamos de que Gregorio Fernández realizó una gran labor artística en madera policromada y presumimos de ello con nuestra Semana Santa y un sin fin de obras, retablos, esculturas, ...  No estaría de más una simple lápida en su recuerdo y en su memoria en algún lugar de la ciudad, ya que sus restos se perdieron para siempre.




lunes, 11 de junio de 2012

El Corpus en Valladolid


EL Santísimo saliendo de la S.I. Catedral

Cientos de personas han acompañado esta mañana en la Procesión del Corpus Christi que ha salido de la Catedral, al son de los acordes del Himno Nacional,  pasadas las 12:00 horas de la mañana. Niños vestidos de primera comunión, representantes de las distintas cofradías vallisoletanas, (penitenciales, sacramentales y de gloria), entre ellas la de Sagrada Cena, (con sus estandartes, cofrades revestidos con su hábito y su banda de cornetas y tambores) y Sacerdotes de la Diócesis junto con el Arzobispo de Valladolid han protagonizado este tradicional cortejo que recorre las calles de la ciudad.


La amenaza contínua de lluvia no ha impedido una máxima afluencia de público a esta procesión. Antes de salir a las calles, se ha celebrado una solemne Eucaristía presidida por el prelado de la Archidiócesis. El templo catedralicio estuvo abarrotado de fieles.

Fuente: El Norte de Castilla.







Lucido altar, en la esquina de la C/ Santiago.

miércoles, 6 de junio de 2012

El Venerable mercedario Fray Gonzalo Díaz



Cuadro Mercedario

UN ARTE AL SERVICIO DE LA SANTIFICACIÓN
El retrato del Venerable Fray Gonzalo Díaz (┼ 1618)

EL VALLADOLID DEL AYER
Me considero un soñador de ayeres, a menudo sueño con ese Valladolid del ayer cuando su amurallado trazado urbano, repleto en sus calles de monasterios, conventos, iglesias de alzadas torres… de nobles fachadas palaciegas o de distinguidos Colegios Mayores, la hacían merecedora de ser llamada “La Florencia de Castilla”. Lástima que todo este ingente patrimonio histórico-artístico vallisoletano haya sido injustamente tratado por la historia. En diversos momentos adversos, que están en la mente de todos, las señas de identidad de la ciudad se vieron sometidas a una nefasta y generalizada destrucción masiva. En el caso de los conventos, unos, en el mejor de los casos, pasaron a ser cuarteles, hospitales o museos; otros corrieron peor suerte, fueron expropiados, expoliados y destruidos. Estos derribos decimonónicos configuraron un nuevo diseño urbano: los ensanches; de este modo, la burguesía emergente logró novedosos trazados en calles y plazas. El derrumbe llegó a afectar a barrios enteros, a construcciones señeras, basten como ejemplo los dos conventos mercedarios desaparecidos. Todas estas circunstancias motivaron que Valladolid alcanzara, en el siglo XX, un desatinado record “guiness”: tras de la ciudad alemana de Dresde, devastada por los bombardeos de la II Guerra Mundial, fue la ciudad europea que sufrió la mayor destrucción de su patrimonio.

FRAY GONZALO DÍAZ:
Con todo, por fortuna no todo está perdido. Desde que llegué a Valladolid he localizado bastantes piezas artísticas que han pertenecido a la Orden de la Merced, en sus dos ramas: calzada y descalza. No hace mucho, “descubrí” en una exposición un retrato que me llamó gratamente la atención. Me estoy refiriendo al lienzo pintado al óleo, titulado “Fray Gonzalo Díaz dando de comer a los pobres” (265 x 205 cm), considerado de autor anónimo y datado hacia 1700. Una leyenda en la franja inferior del lienzo refiere: Retrato del limosnero y venerable Pe F. Gonzalo Díaz Religioso Lego, de cuias informaciones echas para su beatificación, Ante el yllmo Señor D. Bartolomé Lobo Guerrero Arzobispo de Lima, consta entre otros muchos milagros… describe cinco, que comentaremos más adelante y termina diciendo, Murió en las Indias en Santiago de Chile, Año 1618. Pero, ¿quién era en realidad este religioso mercedario llamado Fray Gonzalo? Dos fuentes biográficas nos lo pueden aclarar: Vida del siervo de Dios V.P.Gonzalo Díaz de Amarante, del P. Felipe Colombo, publicada en Madrid en 1678, y una semblanza que le dedicó el insigne historiador Guillermo Vázquez en nuestra revista La Merced, en diciembre de 1932, y recogida posteriormente en Mercedarios Ilustres, Madrid 1966. Este venerable mercedario nació en Portugal, concretamente en Barral de Campos, en la diócesis de Oporto, a una legua de Amarante. De espíritu aventurero, viajó hasta Cádiz donde se hizo marinero en los galeones de Castilla, navegando muchos años en la carrera de las Indias. En el navío ejerció el oficio de sacristán al tiempo que sobresalía por su caridad y ayuda para con todos. En un primer naufragio fue socorrido por los mercedarios de Santo Domingo; en un segundo, arrojado a las costas de Veragua, tras un tiempo vagando de un lugar para otro, determinó ingresar en el convento de la Merced del Callao, puerto principal de entrada al Perú. Tomó el hábito como lego en Lima, el 16 de octubre de 1603. Profesó el 18 de octubre de 1604. Primero le dedicaron a la agricultura, distinguiéndose por el buen trato que dispensaba a los esclavos negros. En 1605 le encargaron la portería del convento. Desde ella socorría a los necesitados desplegando una gran actividad como limosnero con los pobres y enfermos. En Lima trabó amistad con un paisano suyo, Antonio Correa, un portugués judío converso que años más tarde ingresaría como mercedario descalzo en España, concretamente en Osuna, Sevilla, tomando el nombre de Fray Antonio de San Pedro y muriendo también con gran fama de santidad. En 1607 fue destinado a Callao, pero nunca perdió su contacto con Lima. En aquella ciudad fundó la cofradía de la Merced y vivió muy humildemente, siendo inmensamente estimado por sus contemporáneos y realizando gran cantidad de prodigios y milagros. Murió el sábado 27 de enero de 1618, en el convento del Callao, y no en Chile como figura en este cuadro. Dada su fama, varios maestros pintores limeños sacaron diversos retratos a su cadáver. Después del terremoto de 1746 su cuerpo reposa en la Merced de Lima.

EL CUADRO EN EL MUSEO DE SAN GREGORIO:
La pintura que venimos comentando perteneció al antiguo Convento de la Merced Calzada de Valladolid, y hoy se custodia en los fondos del Museo Nacional de Escultura de esta ciudad castellana. Sin duda, su realización está íntimamente unida a la apertura del proceso de beatificación y canonización de Fray Gonzalo. Es un arte puesto al servicio de la santificación y glorificación del mercedario portugués. A los tres años de su muerte ya estaba concluido el proceso ordinario para la canonización, y el arzobispo Bartolomé Lobo colocó su cuerpo en un altar. Pero los decretos de Urbano VIII obligaron a ocultarlo nuevamente. El lienzo es, desde el punto de vista iconográfico, una muestra de la santidad de vida del mercedario, de su entrega a los demás realizando una de las obras de misericordia: dar del comer al hambriento. En el plano inferior o terrenal aparece Fray Gonzalo a la derecha de la Virgen, a la izquierda del espectador, postrado de hinojos y revestido con el hábito de la Merced, incluyendo la magna capa, apenas se atisba el escudo mercedario en el pecho. El fraile limosnero ofrece los panes, que recibe de María, al grupo de menesterosos que acuden ante él. Destacan las figuras más cercanas, por la claridad de sus vestimentas y por la movilidad de sus gestos, que dan vitalidad y credibilidad al conjunto. En el plano superior o celestial, la protagonista máxima es la Virgen de los Ángeles, sedente sobre una nube y coronada de estrellas. Su túnica roja indica su humanidad y su manto azul la muestra revestida de divinidad. Ella se preocupa con amor de Madre para que a sus hijos no les falte el sustento. A su lado un par de ángeles hacen de intermediarios entre cielo y tierra, de mediadores en la donación de los panes, un símbolo plenamente eucarístico, alimento que perdura hasta la vida eterna. Remata la composición una serie de cinco cartelas, a modo de viñetas de cómic. En ellas se muestran, de manera plástica, cinco escenas que se corresponden con los cinco milagros citados en la leyenda inferior del cuadro. Visionados de izquierda a derecha, de arriba a bajo, para finalizar en el del centro. Uno: haberse hallado a un tiempo en diferentes partes por socorrer necesidades muy graves. Dos: haber apagado un fuego de mil quintales de braza. Tres: haber penetrado las paredes por impedir una muerte violenta. Cuatro: haber sanado los enfermos que visitaban su sepulcro. Y cinco: ser el común sustento de los pobres alcanzándolo de mano de Nuestra Señora de los Ángeles.

Estamos ante un lienzo que muestra un tipo de santidad muy de acorde con el modelo que auspició el Concilio de Trento. Expresión palpable de la mentalidad del barroco y de la Contrarreforma, de una época marcada por una religiosidad extremadamente fuerte, donde la creencia en los milagros y en las supersticiones era muy frecuente. Un arte plenamente propagandístico y devocional, doctrinal y catequético, puesto al servicio de una pretendida exaltación de la Merced, Orden que tuvo un gran protagonismo en la colonización y evangelización del Nuevo Mundo, pretensión lograda mediante el enaltecimiento de la santidad de vida de uno de sus religiosos, de Fray Gonzalo Díaz de Amarante.

Fray Mario Alonso Aguado (O. de la Merced, Valladolid)