lunes, 15 de junio de 2020

El Convento de San Francisco de Valladolid III

El Convento de San Francisco de Valladolid, parte III

Sacristía, Resacristía y Capillas de la Iglesia Conventual


(Recreación personal de la Iglesia Conventual, con sus capillas, capilla mayor, reja, sacristía y demás dependencias, así como las obras artísticas que se albergaban. Dibujo Roberto Alonso).

Uno que a veces le da por esto de Valladolid y lo antiguo, su historia, cultura, tradiciones y su patrimonio, etc, pues un buen día pensé en realizar a vuela pluma una especia de croquis o mapa del convento siguiendo la descripción de María Antonia Fernández del Hoyo y del plano de 1830.

Sabemos por el plano citado, que la cabecera de la Iglesia conventual estaba orientada hacia la calle Olleros, los pies hacia la calle Santiago y la entrada principal a la Plaza Mayor.

Su portada poseía un gran pórtico por el que se accedía al templo.

Nada más entrar, el vallisoletano de mediados del siglo XVII, por poner un ejemplo, se encontraría con la pila del agua bendita, se santiguaría y acto seguido, a su izquierda, contemplaría la capilla de San Carlos Borromeo y Santa Catalina y a su derecha la de San Antonio el Pobre o de “Los  Cañedos”, si levantaba  la vista a lo alto tendría el coro, cuya sillería no vería desde su posición; pero que hoy, afortunadamente, nosotros podemos contemplarla, pues se encuentra ubicada en la capilla del Colegio de San Gregorio (M.N.E.), y de frente se encontraría con la capilla del Santo Cristo…

Pero, en fin, haciendo un recuento de todas ellas y por dar unas pinceladas breves, diremos que la primera capilla del lado del Evangelio, próxima al altar, era:

1.-La Capilla de la Inmaculada o de los Rivera:

Estaba dentro de la Capilla Mayor, tenía como advocación principal una Inmaculada Concepción, obra de Francisco Rincón, y fue dorada y estofada en 1628 por Pedro Nevado.

Era una capilla alta con bóveda alta de crucería; tenía dos accesos, uno daba a la capilla mayor a través de un arco grande y por otro a la Sacristía, a través de una cristalera.

Se decía de también de los Rivera pues la fundó un tal Andrés de Rivera, que fue alcaide de Burgos, aquí fue enterrado, bajo una imagen que había de la Virgen de los Remedios.

Tuvo otro altar dedicado a San Francisco de la Parrilla, conocido como San Francisco de San Miguel, fue hijo del monasterio y años más tarde fue martirizado en el Japón. Esta escultura del santo estuvo en su altar hasta 1647, año en que fue llevada a la Nave de Santa Juana, parece ser que salió del taller de Gregorio Fernández, así lo afirmaba M de Sobremonte, pero lamentablemente está desaparecida. Esta capilla posteriormente cambió de advocación y pasó a denominarse:

 

2. Capilla de Nuestra Señora de Copacabana:

La capilla anterior se remodeló por completo entre 1676 y 1679, y se llamó así porque el que costeó la reforma de la capilla, fray Hernando de la Rúa, trajo de Nueva España, donde era comisario general de esta provincia, una imagen con este nombre, la Virgen de Copacabana, colocándose en su retablo.

También se cambió hasta la piedra y tuvo otros cuatro retablos nuevos con las imágenes de San Buenaventura, San José, Santa Teresa de Jesús y San Pedro Regalado.

En 1721 se ubicaría el Cristo de ágata, enviado desde Madrid y  en 1740 un Niño Jesús que unos hermanos de la orden, trajeron desde Belén, para asistir a capítulo.

3.-Capilla de San Antonio de Padua o “el rico”, también conocida como de la Concepción o de Santa Ana:

Era la primera capilla fuera del ámbito de la capilla mayor y detrás de  la reja. Fue fundada por Luis de Morales, tesorero del Rey Juan II de Castilla. Fue vendida por sus propietarios en 1646 a la cofradía de los sastres por 400 ducados.

Tenía una escultura de San Antonio de Padua, conocida como “San Antonio el Rico”, nombre que se le dio para diferenciarla de la que estaba en la capilla de al lado y que se la conocía como “San Antonio el pobre”. Era de procedencia italiana, pues vino de Florencia y fue donada a la cofradía.

4.- Capilla de San Francisco, o de San Mancio:

Era una capilla muy pequeña y oscura con reja de madera, perteneció a Ruy Pérez de Agraz. Fue una capilla muy relacionada  con él Hospital de Esgueva.

5.-Capilla de San Carlos Borromeo y Santa Catalina o de los Hermosilla.

Eran dos capillas adosadas y contiguas. A la de San Carlos no se accedía desde la propia Iglesia sino desde un patio que estaba al lado.

Así la describió Matías de Sobremonte: “Situada más adentro de la capilla de San Mancio y de un tránsito que va desde la de Santa Catalina a la de San Antonio, … era como la recapilla de  Santa Catalina…llamada de los Hermosilla”

La de Santa Catalina, según este franciscano, era la más elegante, moderna y majestuosas de la Iglesia conventual. Con dos arcos que daban a la nave central del templo; posiblemente sea la capilla de los linajes, de la que hay un grabado, pues aquí se enterraron  las familias más ilustres y nobles de Valladolid (Leyvas, Zárates, Navas, Veneros…).

Capilla de los Linajes, dibujo de Valentín Carderera, pocos años antes de ser derribado el convento

Era la primera capilla que estaba a la izquierda, nada más entrar en el templo, tenía tres puertas, una cerca de la pila del agua bendita, otra nada más entrar a la iglesia y la tercera se comunicaba con la nave central.

El patrón era don Carlos Venero y Leyva, capellán de Felipe III, que costeó reparaciones y obras, adecentó la portada de la capilla, quitó una reja de madera y la sustituyó por una de hierro bien labrado. Y pagó un retablo de Santa Catalina, al parecer muy rico en oro, por 600 ducados.

Aquí estuvieron colocados los bultos funerarios, realizados por Francisco Rincón, de la familia Venero-Leyva, hoy ubicados en la Catedral de Valladolid. Se llevaron allí antes de la destrucción del Convento, así como la imagen de Santa Catalina, (hoy en la capilla del Sagrario de la Catedral), un Cristo Crucificado, un San Juan y una imagen de Nuestra Señora.

Capilla de San Antonio el Pobre o de los Cañedos.

Ubicada debajo del Coro, anteriormente estuvieron ahí las capillas de San Antonio y la Trinidad. Tenía reja y puerta que daba al pórtico de la Iglesia

Capilla de Santa Ana:

Tenía reja que comunicaba a la nave de Santa Juana y a la nave central de la Iglesia, era propiedad de Casilda de Espinosa, mujer de un secretario del Santo Oficio, Don Diego Montero de la Carrera.

Bultos funerarios de la familia Venero Leyva, hoy en la Catedral de Valladolid, anteriormente en la capilla de Santa Catalina del Cto. de San Francisco. 

Sacristía, Lavatorios y Capilla de los Leones:

La realiza Gaspar Martínez en 1574, en un espacio que había entra la calle Olleros, la capilla de los Leones y la capilla Mayor. Era una sala rectangular de 16 m. de largo por 7 m. de ancho y tenía una altura nada desdeñable para ser una sacristía, nada menos que 12 metros. Con cubrición gótica de bella factura

Con la capilla de los Leones se comunicaba por medio de unas pilastras al estilo romano, pero que se cerraban con bóvedas de crucería. Al lado se construyeron los lavatorios.

En un inventario de 1809 la sacristía disponía de cinco espejos y pinturas diversas que representaban a San Bernardino, San Pedro Regalado, el Descendimiento, la Purísima Concepción, el Paso de los Azotes, San Joaquín y tres Papas y varios cuadros más (San Miguel, San Juan, La Asunción…)

Resacristía , o Capilla de San Bernardino:

Y es que desempeñaba esta función, por eso la nombra así Matías de Sobremonte. Se comunicaba con la Capilla Mayor por una puerta con bóveda que estaba debajo del Altar Mayor

Tomás de Prado, alcalde de la Cofradía de la Piedad, doró y estofó la reja, el retablo y la imagen de San Bernardino en 1619, la cual fue hecha por Pedro de la Cuadra. Aunque quien dispuso de esta capilla fue la Cofradía de los Mercaderes para sus cultos y celebraciones.


miércoles, 10 de junio de 2020

El Convento de San Francisco de Valladolid II

El Convento de San Francisco de Valladolid, parte II

El convento  era  gótico, sus obras comenzaron en este estilo, es de suponer que la parte más vieja y la iglesia conventual respondiesen a este estilo arquitectónico. Pero también debemos  pensar que, a lo largo de seis siglos de existencia, los añadidos y capillas que se adosaron se hicieron al modo y a los gustos del momento. Los mecenas, que aportaron sus reales para agrandar la iglesia y el convento, daban su parecer y elegían a sus pintores y escultores para sus caprichos, para eso pagaban.

Fachada de San Francisco dibujada por Ventura Seco

Tuvo nada más y nada menos que 33 capillas, esto nos da una idea de que hubo muchos patronos y bienhechores  que aportaron para engrandecer al convento franciscano.

Pero lamentablemente no se posee ninguna muestra gráfica, ni pictórica, ni similar que nos aclare cómo se distribuyeron las diferentes obras de arte del cenobio, ni cómo eran las capillas, ni las rejas, ni los claustros, en fin sólo poseemos el plano de 1830 y la capilla dibujada por Valentín Carderera, años antes de su demolición, de la capilla de los Linajes. Eso es lo único que poseemos.

Y por supuesto las obras de escultura y pinturas que han llegado hasta nuestros días, muchas en el Museo Nacional de Escultura , otras en templos de Valladolid.

La fachada que daba a la Plaza Mayor:

Fue dibujada por Ventura Pérez en 1738, para la Historia de Valladolid de Antolínez de Burgos. Suponemos que esta fachada, la dibujada, pudo ser reformada o restaurada después del inciendo de 1561; pues anteriormente debió haber otra, que se retocó hacia 1455 por el Arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, el mismo que casó  a los Reyes Católicos en 1469.

Felipe II dejó dicho después del incendio:“Que se haga la portada de Sant Francisco, sacándola a nivel de las demás y encima se haga un corredor con un altar para decir misa y sobre este corredor, aya otros hasta igualar con el alto de las casas de un lado y del otro…”

Esto nos lleva a la conclusión de que la fachada era otra distinta a la anterior, a la que se dotó de un altar para que se dijera misa y la oyeran los mercaderes sin dejar su trabajo en la plaza del mercado.

Según María Antonia Fernández del Hoyo, esto ya se hizo en tiempos del arzobispo Carrillo, (pág. 65). Además apunta la existencia de un grabado en el Castillo de la Folie, en Bélgica, donde aparece una de las escasas representación gráfica del mismo, donde aparece Felipe el Hermoso participando en un juego de cañas, en 1506, en la plaza del mercado.

La imagen de San Francisco se debió colocar en época tardía, hacia 1727, apenas duro un siglo en su hornacina de la fachada.

También tenía un gran reloj, por el cual se regía la vida religiosa, laboral y social del Valladolid de entonces. Incluso la artística pues se pactaban contratos públicos para cualquier trabajo de arquitectura, escultura y pintura. Es más que probable que desde se ahí se gestaran los pasos procesionales de Semana Santa.

En una reparación de la torre, en 1623, se decía lo siguiente: “se vuelva a poner el dicho reloj en la torre y edificio… poniendo al lado de él las armas de esta ciudad con el letrero que hoy tiene para que siempre y en todo tiempo conste que el dicho reloj es de esta ciudad” (D. Merino Beato, Urbanismo y Arquitectura de Valladolid, pág 201)

La Iglesia Conventual:

Se comienza a construir en 1265 y se termina en 1275, era de una sola nave, “muy clara, dilatada y capaz… cercada de capillas todas muy decentes y adornadas” con las paredes de yeso y artesonado  de madera, aunque en el siglo XVI se cambió por bóvedas. Medía de largo unos 40 metros, desde el altar mayor hasta los pies, y de ancho unos 12,50 m.

En 1809 se hizo inventario y se contabilizaron 22 altares de santos e imágenes con todo lo necesario para celebrar misas.

La Capilla Mayor:

Comenzó siendo de patronazgo real, pero luego fue cedida a los Condes de Castro, es decir, a la familia de los Gómez Manrique de Mendoza.

Se accedía a ella por un gran arco apuntado que estaba en la capilla de los Rivera, en su ámbito se encontraban las Sacristías vieja y nueva, la Resacristía o Capilla de San Bernardino y otras dependencias.

El presbiterio debía tener un acierta altura sobre bóveda de más de 4 metros hasta que se suprimió en entre 1619 y 1622, cuando se cambió el primer retablo por otro de nueva creación.

En el inventario anteriormente citado, de 1809, se catalogaron  seis cuadros, tres de ellos sin especificar, aunque uno de ellos puede ser el de Nuestra Señora de pie con San Francisco de rodillas.  Los otros tres representaban a San José, San Francisco y Santo Domingo.

 Retablos Mayores:

Tuvo tres, el primero colocado en 1578,aunque debía estar hecho de antes, lo ejecutó el escultor Sebastián de Burgos, quien lo tasó en 320 ducados. Lo pintaron y estofaron Benedito Rabuyate y Simón de Isla. Formado por una imagen de la Asunción, un Cristo crucificado, y varios santos y ángeles.

Retablo de Laguna de Duero, segundo retablo de San Francisco 

El segundo se ubicó en 1622 y se quitó en 1674, cuando se vendió a la parroquia de Laguna de Duero por 5.000 reales. Tiene pinturas de San Antonio y de San Bernardino, de San Buenaventura y un lienzo de la Santísima Trinidad, posiblemente obras atribuidas a  Diego Valentín Díaz.

El tercero, de 1674, que poseía una Purísima Concepción, con camarín y varios santos; San Francisco y Santo domingo, San Juan de Capistrano, San Bernardino de Siena, San Pedro Regalado, San Francisco de la Parrilla, San Joaquín y Santa Ana.

Pero la imagen que realzó los dos últimos retablos mayores fue la imagen de la Inmaculada Concepción de Gregorio Fernández. Cuando la ejecutó la colocaron en la capilla de los Condes de Cabra; para luego, en 1622, ubicarla definitivamente y hasta la demolición del templo en la caja central del retablo.

Retablos colaterales y Reja de la Capilla Mayor

Hubo dos retablos colaterales, uno, el del Evangelio, dedicado a Nuestra Señora de la Peña de Francia y el de la Epístola a San Bernardino.

Aunque fueron sustituidos, en uno estaba San Francisco y en otro la Virgen de la Peña de Francia. Aunque se hicieron otros dos por la mano de Francisco Díaz de Tudanca.

La Reja

Antes de ubicarla su lugar lo ocupaba el coro, que estaba en la nave central del templo, pero al trasladar éste a los pies del templo en piso superior, se ubicó aquí la reja, que dividía la Iglesia en dos partes, la Capilla Mayor del resto de la Iglesia. Hubo al parecer dos, una del siglo XVI, a comienzos, y la segunda de 1619.

No se ha conservado como buena parte de las obras del cenobio franciscano.


Parroquia de Laguna de Duero, al fondo el retablo franciscano


 


lunes, 8 de junio de 2020

El Convento de San Francisco de Valladolid I


El Convento de San Francisco de Valladolid, parte I

Plano de Rodrigo Exea (1835), copiando el original de Francisco Benavides de 1810. Conservado en el Museo de Valladolid:1 Entrada a la iglesia y convento.2 Atrio de la iglesia.3 Todo lo que comprende el templo, capillas, claustro, sacristía y oficinas relativas a éste.4 Patios de luces.5 Corral de la puerta de las casas.6 Huerta.7 Pozo de la nieve.8 Casas particulares.9 Portería de la calle de Santiago.10 Aljibe.11 El color sombra flojo comprende en todo el plano las demás oficinas de la servidumbre del convento.

La verdad es que llevaba tiempo queriendo realizar una entrada sobre el Convento de San Francisco de Valladolid, a decir verdad, durante algún tiempo lo he estado perfilando. 

Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nunca mejor dicho, es decir, aprovechando que ahora está de moda el cenobio franciscano, por la excavación arqueológica que se está llevando a cabo en la zona de la calle Constitución, para encontrar los restos o vestigios de la capilla de San Antonio o de la Concepción, también de los Condes de Cabra, o como se la conoce más en estos momentos: la Capilla de las Maravillas; pues me he decido a realizar un pequeño y humilde artículo sobre él.

 

Me perdonará el lector la osadía de haber recreado un plano de la mitad del convento, donde situaré (quizás no acertadamente) la Iglesia Conventual, sus capillas, su patrimonio, la sacristía, la resacristía o capilla de San Bernardino, el claustro grande procesional y sus capillas adosadas, la puerta de Santiago, o la Nave de Santa Juana... en fin lugares emblemáticos y míticos del convento franciscano, que sólo podemos imaginarnos en nuestra mente y que desde luego podemos recrear de nuevo leyendo a María Antonia Fernández del Hoyo, en su extraordinario libro "Patrimonio Perdido, Conventos desaparecidos de Valladolid" (Ayto. de Valladolid, 1998).

 

Para su realización me he basado en él, sin duda; no obstante les remito a su lectura, (obligada), desde la página 53 hasta la 104, 50 páginas esenciales para una correcta información del mismo. Y un artículo en PDF, también escrito por esta misma autora, titulado "El Convento de San Francisco de Valladolid. Nuevos datos para su historia" ( Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología: BSAA, ISSN 0210-9573, tomo 51, 1985, págs. 411-439).

 

A ello voy, no sin antes, advertir que la recreación que aparezca es orientativa, no es profesional, es para ilustrar, aunque sea un poco, cómo pudo ser aquel gigante de los conventos vallisoletanos.


Pintura - Recreación de la fachada del Convento de San Francisco .

Uno de los cinco grandes, eso dicen,  junto a los dominicos de San Pablo y San Gregorio, a los mercedarios del Convento de Nª Sª de la Merced, a los agustinos de San Agustín y San Gabriel y a los benedictinos de San Benito.

 Comencemos pues:

 CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE VALLADOLID (de 1230 a 1835), seis siglos de presencia franciscana en el corazón de Castilla.


He citado el año 1230 porque es la primera noticia en la que se tiene constancia de que los frailes están ya en Valladolid, aquí se ubicaron, en el paraje conocido como Río de Olmos, a orillas del río Pisuerga.

En 1254 obtienen licencia para poder trasladarse al centro de Valladolid, pero no podrán hacerlo  hasta 1260, cuando la esposa de Alfonso X, el Sabio, Doña Violante, adquirió para ellos un solar en la zona de la Plaza del Mercado, (actual Plaza Mayor). 

Así pues entre 1260 y 1265 hacen la mudanza y con todos los bártulos se van hacia lo que luego, con el devenir de los tiempos unos seis siglos después, se convertiría en un lugar privilegiado; ese solar, en frente del ayuntamiento vallisoletano y en el corazón de la Plaza Mayor, sería también su condena para su desaparición final de la fisionomía de Valladolid.

 Y comenzaron las obras aquellos frailes fundados en la  pobreza y que abrazaron la observancia en 1416; pero que a decir verdad tuvieron muchos y buenos amigos, patronos e interesados, que aportaron sus ducados. En 1275 ya había mucho construido, sobre todo la Iglesia y algunas capillas.

Años después le fueron dotando de más dependencias: claustros, oficinas, viviendas, un pequeño hospital para los frailes enfermos, más casas y huertas...

 Al parecer también arrendaban terrenos, había que sacar dineros si querían agrandar aquello, y en la esquina con la calle Olleros dejaron dependencias para una tienda de boticas y diversos negocios de entonces. Pero los que alquilaron aquello se apropiaron de más e hicieron casas sobre la tapia del convento, abriendo ventanas que daban a la sacristía e iglesia. Terminó en pleito como no podía ser de otra manera.

 

En 1393, también por la calle Olleros, había un terreno que se dio o se cedió a Doña Inés Lasa, ama del Rey Enrique III de Castilla, y ésta puso jardín junto a la sacristía, un corral más adelante, una noria para agua y su vivienda particular. Un buen chalet de entonces, sin duda..


Ubicación del convento en el plano de Ventura Seco

 Por la calle de Sant Yago (Santiago), en la actual esquina de la calle Montero Calvo, más o menos, había tres casas cerquita de la puerta de "las carretas" o de Santiago,  que se dieron a Juan Hurtado de Mendoza, para edificar el Hospital que llevaba su nombre. Hoy tampoco queda resto alguno de él.

 Por la parte trasera, y desde el huerto hasta la calle de los Moriscos o de la Morería, actual de Montero Calvo, tenía el Convento una callejuela que decían de "esgonce", que se vendió el 22 de junio de 1463, a un tal Juan de Menchaca.

 Por lo tanto el perímetro del convento y que se conformó fue el siguiente: Plaza Mayor, Acera de San Francisco (Ferrari), Olleros (Duque de la Victoria), calle del Verdugo (Montero Calvo) y Santiago, hasta la Plaza Mayor de nuevo.

miércoles, 3 de junio de 2020

El rincón de mi Historia de España: "Conquistadores y Exploradores Españoles": Viajeros Antiguos.


Mi rincón de la Historia de la España.

Viajeros antiguos ya tuvieron la idea de Cristóbal Colón.

La idea de Cristóbal Colón de llegar a Asia navegando hacia el Oeste ya había sido planteada siglos atrás, muchos escritores clásicos ya hablaban de esa posibilidad.
Pero esta idea cayó en el olvido, aunque solo aparentemente, pues resurge con fuerza en el siglo XV. Hiparco, gran astrónomo del reinado de Alejandro Magno,  ya intuyó la existencia de otro continente; se basó en las ideas de Seleuco, el cual estudió las mareas. Así Hiparco, basándose en él y en su trabajo, dedujo que había gran diferencia entre las mareas del Oceáno Atlántico con las del Oceáno Índico y esto sólo podía explicarse por la existencia de otro continente.
Podría deducirse que este hombre descubrió América 17 siglos antes que Colón. Estos estudios salieron con fuerza en la edad Media y es de suponer que Colón los tuvo en cuenta

Las columnas de Hércules en Ceuta. (NON PLUS ULTRA, “no más allá”).
El monarca Carlos I de España incorporó como elemento exterior el símbolo de las columnas en su escudo de armas. El rey, incorporó las columnas, pero ya con el lema “Plus ultra”, “Más allá”, tras los descubrimientos hechos por Castilla hechos más allá del Atlántico. Este elemento heráldico ha permanecido siempre en el escudo de España y en el de sus reyes, aunque en la actualidad no aparece en el escudo del Rey Felipe VI, pero sí está en el escudo de España.

                     
¿En América antes que Colón?
En la Roma Imperial se tenía conocimiento de la ruta hacia las Islas Canarias, las Azores y Madeira, pues ya los fenicios indagaron sobre ello, ya que habían establecidos imperios comerciales en la costa de Africa. Autores romanos como Plinio, Flavio Josefo, Plutarco o Pomponio nos dan testimonio de estos hechos, así pues cabe preguntarse si romanos, griegos o fenicios habrían alcanzado alguna vez las costas de América.


A las islas Azores  sólo se podía llegar por la ruta que los portugueses llamarían siglos más tarde ”volta pelo largo”, “Vuelta por el lado largo”. Entonces, si conocían esta ruta y también los vientos alisios y América no quedaba tan lejos, ¿llegaron estos pueblos alguna vez a sus costas?.
Plutarco en su tratado sobre “La cara visible d ela Luna”, afirma que a cinco días de navegación desde Britannia hacia occidente hay algunas islas y tras ellas un continente.  Plinio también dijo ”todo el occidente más allá de las columnas de Hércules ha sido navegado y explorado”.

¿Llegarían pues estos hombres a donde Colón llegó el 12 de Octubre de 1492?



domingo, 19 de abril de 2020

Los dos grandes conjuntos procesionales de la Cofradía de la Piedad:El Entierro de Cristo y La Sagrada Lanzada, vulgo "El Lonjinos"


Cuando nos presentamos por tres veces para intentar dirigir a la Piedad, el proyecto que llevábamos era ambicioso, ilusionante,... fascinante diría yo, al menos para mí, y creo que  para todos los que integrábamos la candidatura.
Eso quiero pensar al menos.
Infografía: Juan Carlos Urueña. Recreación del Paso de la Sagrada Lanzada, conocido coloquialmente como "El  Lonjinos"
Otros sin embargo, nos dijeron que eso que planteábamos no se conseguiría nunca, que era una utopía, que jamás nos permitirían las diferentes organizaciones y sus responsables recuperar lo que pretendíamos. De momento no lo sabemos, pues no se ha intentado, bueno eso no es cierto del todo. Algunas cosas se han conseguido, ahora lo vemos.

En el proyecto inicial que llevábamos, pretendíamos recuperar varios temas fundamentales para nuestra hermandad, entre ellos:

1º.- Nuestra antigüedad:
Hecho que se vio reflejado, cuando se retocaron lo estatutos en 2013. Pues conseguida ya estaba y así lo teníamos claro desde siempre, y más desde las últimas investigaciones que se han realizado.
Se introdujo en ellos un preámbulo con los avatares históricos de la cofradía y el artículo 2º que recogía la fecha de redacción de nuestra primera regla conocida, fechada el 22 de Agosto de 1578, en el Cto de la Merced.

Cristo de la Humildad. Cofradía de la Piedad
Jose de Rozas, 1691. I de San Martín.
Foto: Roberto Alonso, durante la exposición Ecce Homo.
"Articulo 2.
Esta Muy Ilustre  Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad, cuya primera regla data del 22 de Agosto de 1578,  está erigida canónicamente en la Iglesia de San Martín y San Benito el Viejo de Valladolid ...."

2º.- Recuperar la talla o escultura del Santísimo Cristo de la Humildad, obra de José de Rozas, entregada a la Cofradía por éste, el 1 de Octubre de 1691.
Esta imagen que ha estado durante casi 100 años en el Santuario Nacional, estuvo allí ubicada, en una capilla lateral, desde 1930 aproximadamente, (cuando llega procedente de San Antón, entonces sede de la Piedad), hasta el 2015, año en que es recuperada. Se trasladó ese año a la Iglesia de San Martín. Han pasado 5 años; se le ha realizado una pequeña intervención y se le ha devuelto a su función primitiva, darle culto y procesionarle por las calles de Valladolid.

Estos dos temas, nos dijeron que serían imposibles de conseguir, pues a los hechos me remito.  

Los otros que plateábamos son los que hacen referencia al título de este artículo.
Los referente a los pasos de la Lanzada y del Entierro.
A ello voy, trataré de explicarme bien para que se entienda lo que quiero exponer, no pretendo crear polémica alguna, sólo son reflexiones en alto de un loco apasionado por la Semana Santa de Valladolid y de su cofradía de la Piedad, nada más.
Por eso no quiero que se malinterpreten mis palabras.

3º.- Recuperar el nombre original del Paso del Entierro de Cristo y la incorporación de la Magdalena al conjunto procesional.

Foto: Roberto Alonso. Tomada en la Catedral  de Valladolid. Montaje del Paso del Entierro, realizado para el pregón de Semana Santa
Este último paso ya se recuperó en parte en 1995, cuando los entonces responsables de la Cofradía acordaron su reincorporación. Se rehízo magistralmente, por parte del escultor Jose Antonio Saavedra, el cuerpo de José de Arimatea, del que sólo quedaba su cabeza y se restauraron las imágenes de Nicodemo y de Cristo Yacente.
Lamentablemente su denominación no fue la acertada.

"Cristo de la Cruz a María" es un nombre forzado, se le dio este nombre para anteponerle a la escena de la Piedad. Desde mi humilde entender no es necesario, su nombre es "El Entierro de Cristo", nombre que nuestra Cofradía eligió en su día y que se debería conservar.
La Magdalena. MNE. Paso del Entierro. Piedad
En la procesión de Regla de la hermandad puede ir perfectamente delante de la Piedad; y en la General del Viernes Santo, no veo descabellada la idea de que esta escena se sitúe detrás de la Virgen.

Creo que es el primer paso que tenemos que dar, para conseguir al menos el siguiente.
La reincorporación de la figura de María Magdalena.
Escultura, que por las fotos que nos proporciona el Museo Nacional de Escultura, no parece ser que sea de mala calidad como algunos apuntan.
Es cierto que tiene repintes pero, y este es uno de los objetivos de la cofradía, habría que sopesar la posibilidad de acometer su incorporación al paso para la que fue hecha; obviamente con la autorización pertinente del MNE. Habría que entablar conversaciones con sus responsables, presentar un proyecto sólido, mantener reuniones con expertos, etc.... buscando una buena disposición entre todas las partes.

El contrato del paso, redactado el 15 de Mayo de 1641, decía lo siguiente:

"... y a de aber una figura de la Magdalena incada o caída de rodillas y con una mano y toalla natural, teniendo el dho brazo caido, y la otra en la mejor disposición que convenga al paso y por la parte de atrás de todas estas dhas figuras en el medio... "
Magdalena del Lonjinos de Rioseco

Esta escultura de María Magdalena aparece con ricos ropajes, manto y una buena policromía. Es cierto que en el contrato se especifica que debía aparecer de rodillas, pero es muy plausible que hubiera cambios de última hora, pues se realizó de pie. Además, la talla mira hacia abajo y no hacia la cruz, que sería un punto más alto.
Apuntamos esto porque en algún momento se pensó que pudo haber pertenecido al paso del Lonjinos. Por lo que pertenece, a mi juicio, al paso del Entierro de Cristo, que la Cofradía de la Piedad de Valladolid encargó a los escultores Francisco Fermín y Antonio de Ribera. 

Hace poco, mi amigo, Javier Juérez ha publicado un interesante artículo sobre este paso, con motivo de los 25 años de su restauración y su incorporación a la Semana Santa, en el año 1995, aquí dejo su enlace:

http://gloriasdevalladolid.blogspot.com/2020/03/paso-del-entierro-de-cristo-muy-ilustre.html

Apunta, que es factible que este paso no corresponda con el que se trata en sendos cabildos de la hermandad, el que se cita en el período 1630 -1633. 
Tanto él, como Javier Baladrón, otro historiador y amigo vallisoletano,
Escultura de Ntra Sra. MNE. Paso del Lonjinos. Piedad

http://artevalladolid.blogspot.com/2013/03/cofradia-de-la-piedad-el-paso-del.html

apuntan que el paso, al que se refieren esos cabildos, sea el Lonjinos y que supervisara todo este trabajo Diego Valentín Díaz, amigo personal de Gregorio Fernández y cofrade de la Piedad. Es más, ya apunté en su día que llegó a ser Alcalde de la misma, bien mediado el siglo XVII.

No seré yo quien les contradiga, pues no soy experto en la materia como ellos, pero simplemente daré unos datos, que a mí personalmente me hacen pensar que esto no es así:

a) El paso del Lonjinos aparece ya en la planta de procesión del año 1619, año en que ya estaban unidas las cofradías de la Piedad y las Angustias. 
Y el primitivo Lonjinos no pudo ser, porque durante el período 1587 - 1605, que está recogido en el libro de cuentas, se citan continuamente los gastos para repararlo debido a su mal estado.
Éste debía ser de papelón o tela encolada, igual que el primitivo Entierro.

Por ejemplo se citan los siguientes gastos:
Ntra Sra del Lonjinos de Rioseco

"En 1599 se entregan 3 ducados a un pintor por matizar el rostro de la Virgen de la Soledad y el caballo de Lonxinos y algunas varas de la Cofradía".
"En 1601 se compra madera para el paso del Lonxinos y clavos"
"En 1604 se reponen “…borceguis del Lonxinos....” y  el “…tafetan y turbante para nicodemus y barimathia".

Obviamente había dos pasos en otro material más endeble que se perdieron y con esta temática. No sabemos cuándo, pero lo cierto es que en 1619 el Lonjinos que aparece en la planta de procesión es de madera policromada.
Yo siempre lo he situado en torno a esos años: pongamos que entre 1615 -1618. Opinión personal ciertamente, que no puede ser la correcta, pero los indicios me apuntan a esto. Y porque además hay un libro de la cofradía redactado en esas fechas y que está perdido, que quizás nos aclarase el problema.
El primer libro abarca de 1587 a 1609, hubo otro entre los años 1609 y 1619, que desafortunadamente no existe.
Lonjinos, paso de la Sda Lanzada. MNE. Piedad

b) La entrada en escena ahora de Diego Valentín Díaz está comprobada, y es que es más que probable que, por esas fechas, se llevase a cabo la reparación de todos los pasos que habían salidos mal parados de la unión con la cofradía de las Angustias, ya que los pintores y cofrades, Diego Pérez Ferreras y Diego Valentín Díaz, trabajan para la Piedad acondicionando varios pasos procesionales. 
Así se pudo hacer con el recién terminado “Lonjinos”, y el primer “Ecce Homo”, ya que así se desprende de las anotaciones de algún Cabildo, aunque no se mencionan gastos para tal fin. 

c) Porque es evidente que las trazas del Lonjinos no son de una gran calidad. 
Pues si es cierto, como apuntan los libros de Cabildos de la Cofradía, que el modelo del Entierro hecho en cera y el contrato del mismo se pactaron con Gregorio Fernández, pudiese ser que Diego Valentín Díaz interviniese en ese modelado, pues era colaborador y amigo personal del escultor. Y hubiera sido lo más sensato pensar que lo hubiese ejecutado el maestro, ya que fallece en 1636, o en su defecto Andrés de Solanes.

Por tanto a expensas de nuevas aclaraciones sobre el tema, sostengo que el Lonjinos es de fechas próximas a la unión de las dos cofradías, Piedad y Angustias.
Cristo en la Cruz. Lonjinos. Rioseco
Y que el Entierro es el que se empieza a gestar en 1630; (es más se pide colaboración económica a los cofrades, recaudándose 2.160 reales el 27 de Mayo); y que finaliza su ejecución en 1642. No es descabellado que se tardase 12 años en ejecutarse, por todos lo inconvenientes y contratiempos que sufrió la hermandad en esos años.

d) Por último, en el contrato se especifica muy bien como debía estar compuesto el paso del Entierro:

"...Nra Sra sentada o de rodillas, como mejor se disponga el modelo, demostrando sentimiento de ver llevar a su hijo y de aberselo quitado la cual figura ha de ser en la parte delantera...
...entre Nicodemus y Abar y Mathia, a de estar la figura de San Juan que tenga el brazo derecho del Cristo con una mano y con la otra haciendo demostración de sentimiento de ver la llaga, esta dha figura ha de ser en pie...
...algo mas atrás este una figura q represente un criado q quitaba la piedra del sepulcro con una palanca, la cual a de ser airosa y hecha con toda valentía, q la disposición del dho paso se viene a componer de las dhas siete figuras..."
San Juan. Paso del Lonjinos. MNE. Piedad

por eso es muy probable que los dos grandes conjuntos procesionales de la Piedad, tuviesen dobles figuras de la Virgen y San Juan. Y porque en un año, de Mayo de 1641 a la Semana anta de 1642, que es cuando se estrena, es muy difícil pensar que el contrato se incumpliese.

4º.-Recuperación del paso procesional de la Sagrada Lanzada a Cristo, conocido como "El Lonjinos":

En fin, cuestiones técnicas aparte, y con ello no quiero, como he dicho antes, contradecir a estos dos grandes expertos en la materia; lo que realmente me ha hecho redactar esta entrada es el poder sopesar que en un futuro próximo se recupere el Paso de la Sagrada Lanzada, conocido vulgarmente como "El Lonxinos" 

En nuestro proyecto se contemplaba estudiar esta posibilidad. Se trataría de hacer algo semejante a lo que he dicho anteriormente con el paso del Entierro, es decir, se comenzaría este proyecto por empezar a entablar conversaciones con los responsables del Museo Nacional de Escultura, trabajando de forma conjunta, en beneficio siempre de ambas partes. 
San Juan, Lonjinos. Rioseco

Por un lado el restaurar un Paso Procesional histórico del barroco castellano, beneficiaría al Museo, que bien podría luego exponerle en la sala de Pasos Procesionales; y por otra parte, la Cofradía de la Piedad recuperaría unos de sus pasos procesionales más  emblemáticos; sería extraordinario tanto para ésta como para el conjunto de la Semana Santa de Valladolid.

Es conocido que el Museo es reticente a estas iniciativas, ya dijeron que después del caso del Entierro no se volvería a realizar una re-composición de este tipo, mezclar tallas antiguas con tallas de nueva incorporación.

Tampoco hay que ser tan rígidos con estas cuestiones.
El Museo alberga en sus dependencias las tallas de Nuestra Señora, San Juan y el Lonjinos sin el caballo. Están catalogadas, pero no tienen ningún uso que se sepa.
Quizás coger polvo en un almacén del Museo.
El planteamiento que la Cofradía debería realizar es estudiar la viabilidad para llegar a algún tipo de acuerdo con los responsables del Museo, para que por un lado esas figuras recuperasen su esplendor del barroco y por otro, para que se viesen incorporadas a la escena procesional para la que fueron creadas.
Es decir, realizar algo parecido a lo que se hizo con el paso del Entierro.
Paso del Lonjinos. M de Rioseco

Para ello la cofradía se comprometería a realizar la figura el caballo, recomponer al soldado Lonjinos (le faltan las manos y la lanza) y un Crucificado. Cristo al que posteriormente se podría dar culto en nuestra sede canónica de San Martín. 
La opción de tener un "Cristo de Piedad" cobraría sentido para la hermandad y se incorporaría al paso.
Todo ello con un estudio pormenorizado, hablando con algún escultor, capaz de realizarlo al estilo castellano del barroco. Para ello tenemos el ejemplo del cuerpo de José de Arimatea, anteriormente mencionado y que lo realizó magistralmente Jose Antonio Saavedra.
Además poseemos el Lonjinos de la ciudad de Medina de Rioseco, paso que se hizo a semejanza del de la Piedad de Valladolid.

“... dho paso a de tener siete hechuras, la de Ntro Señor Xptto en la Cruz,... la de Lonxinos y el caballo,... S. Juan, La Magdalena, y Nra Sra ... y todas las dhas hechuras en correspondencia del paso que deste mismo xenero esta en la ciudad de Valladolid que tiene la Cofradia de la Piedad que sale en la Semana Santa, llevando las mismas hechuras que aquí referidas sin faltar cosa alguna...”.
Soldado 1. 

Aquella vez el de Rioseco se hizo a imagen del de Valladolid, ahora se podría hacer al revés, se podrían tomar ideas de la figura de caballo y de la imagen del Cristo, aunque Cristos barrocos en Valladolid tenemos unos cuantos.

No me parecen ideas ni utópicas, ni lejanas en el tiempo; posiblemente por estas fechas en las que estamos se estén cumpliendo los 400 años de su hechura, volverlo a recuperar 400 años después sería algo realmente extraordinario para la Cofradía de la Piedad y para la Semana Santa de Valladolid.
Yo lo apunto y lo dejo caer, alguien tendrá que recoger el guante.

Y es que después de este tiempo tan terrible que nos está tocando vivir, cuando salgamos de esta maldita situación que jamás pensamos ninguno vivir, habrá que hacer y tener iniciativas más humanas, más fraternales, que recuperen nuestra vida y nuestra historia como personas, en todos los ámbitos de ella, sin duda.
Y éste, el de nuestras tradiciones y nuestra historia como vallisoletanos es uno de ellos.
Sería una cosa realmente hermosa tener propuestas de este tipo.
Y es que uno ahora que tiene tiempo lo dedica a leer, a pensar, a recapacitar y ver viejas ilusiones y aspiraciones que estaban perdidas en el olvido.

Pues el otro día leí en un post de Marine Manuel de Amigos del Museo Nacional de Escultura, que me ha hecho reflexionar y escribir esta entrada, después de mucho tiempo sin hacerlo.
Soldado 2.

Aquí os dejo algunos párrafos, me han hecho reflexionar en alto y por eso comparto este artículo. A mí cuando menos, me parecen muy sugerentes.

"La recogida durante la desamortización de los conjuntos escultóricos pertenecientes a las cofradías penitenciales, principalmente aquellas figuras secundarias que no estaban en altares como sayones, soldados, judíos, apóstoles, santas mujeres... Logró en muchos casos su supervivencia. La decadencia de las procesiones en Valladolid que había llevado en el siglo XIX a que muchos pasos ya no fueran armados por la razón de que ni las cofradías tenían recursos económicos para adecentar las plataformas en las que iban las figuras ni humanos para cargar con ellas a hombros, con lo que estaban abandonadas en desvanes, sacristías y otras dependencias expuestas a deterioros.

Exponente de ello es el paso que perteneciente a la cofradía de la Piedad representa el Trasladó de Cristo al Sepulcro o Paso del entierro de Cristo como se conoce en la documentación. Realizado por Antonio de Ribera y Francisco Fermín, se compone actualmente de tres esculturas, pero su diseño original era más amplio y complejo; según el contrato firmado en 1641 para su realización las tres figuras centrales estarían acompañadas de otras cuatro, la Virgen desplomada por el dolor, la Magdalena arrodillada sosteniendo el brazo izquierdo de Cristo, San Juan Evangelista de pie sujetando el derecho y un criado quitando la piedra del sepulcro.

Soldado que sujeta las riendas del caballo

Hoy solo quedan de momento localizadas las figuras centrales: el cristo portado por la figura de Nicodemo a la cabeza que por la edad del personaje tenía esa preferencia y de la figura que sujetaría los pies solo se conserva original la cabeza. Este personaje es José de Arimatea y el 1995 la cofradía de la Piedad obtuvo permiso del Ministerio de Cultura para incorporar la misma a un cuerpo de nueva ejecución. El trabajo fue realizado por José Antonio Saavedra que efectuó un gran trabajo, conociendo que este paso estaba inspirado en los tipos creados por Gregorio Fernández para el Paso del Descendimiento en la Iglesia de la Vera Cruz, el nuevo cuerpo se mimetiza con el resto de figuras tanto en las vestiduras elegidas como en su policromía.
Queda una posible figura de la Magdalena en los depósitos del museo muy estropeada y pendiente de restauración que podría pertenecer a este paso tan afectado por el transcurso del tiempo".


El Ministerio de Cultura autorizó en aquel año de 1994 aquella restauración y reincorporación. Apunta Marine que Jose Antonio Saavedra hizo un gran trabajo y que el cuerpo se mimetiza con el resto de tallas; y yo apunto, ¡ y tanto !, ya que parece la figura original tal cual salió del taller de Ribera y Fermín
Aquello se logró en 1995, 25 años han pasado.
Creo que ha llegado el momento de hacerse de nuevo, es mi idea claro.
Es cierto que la desamortización logró salvar muchas figuras procesionales, o quizás no.
Muchas esculturas se guardan en su almacén y ahí no realizan su función, ninguna función, y creo que es el momento de que la recuperen.

Roberto Alonso Gómez.
Valladolid, Sábado 18 de Abril de 2020.
Primera semana de Pascua de Resurrección.